Toxina Botulínica

Toxina Botulínica - Dr Marco Romeo

Una forma no invasiva de borrar las arrugas.

La Toxina Botulínica, también conocida como Botox, es una proteína activa (producida porción la llamada bacteria Clostridium Botulinum) que puede fácilmente alisar las arrugas sin cirugía.

Mecanismo de la Toxina Botulínica

La Toxina Botulínica actúa a nivel de las conexiones neuromusculares. Interfiere, de forma temporal, con la transmisión del impulso nervioso a los músculos; de este modo se relajan los músculos y como consecuencia se reducen las arrugas. El efecto comienza desde la primera semana después del tratamiento, y permanece de cuatro a seis meses.
Nuestro objetivo es inyectar una dosis moderada para reducir las arrugas dejando la expresividad natural de su rostro, evitando sobredosis y un aspecto artificial.

Consulta y tratamiento

El tratamiento es ambulatorio. Mediante una aguja ultra fina se inyecta la toxina de manera muy precisa en los músculos debajo de las zonas a tratar. Se tarda unos 30 minutos en realizar el tratamiento, por lo cual el paciente puede volver a sus actividades normales inmediatamente después. Recuerde: en muy pocos casos pueden aparecer algunos moretones que quedan ocultos con maquillaje. El tratamiento se puede repetir una vez que el efecto empieza a desaparecer, en general entre 3 y 6 meses tras la intervención, aunque el efecto estético puede durar hasta 9 meses. En ningún caso las inyecciones deben repetirse antes de los 3 meses.

Efectos secundarios y contraindicaciones

La toxina botulínica lleva siendo usada por médicos especialistas durante más de 20 años, por lo cual los efectos y las posibles complicaciones son bien conocidos.
Algunos efectos adversos pueden estar relacionados con algunas proteínas inyectadas con la toxina misma o con la técnica de inyección. En raros casos, la toxina puede difundirse a zonas que no queremos tratar y causar debilidad muscular no deseada (en los párpados, por ejemplo). Otros efectos secundarios temporales han sido observados en el 1 al 10% de los casos (dolores de cabeza, manchas rojas o edemas en el sitio de inyección, mareos, náuseas, etc.); la resistencia al Botox se ha documentado pero apenas ocurre en pacientes estéticos.

El tratamiento siempre debe ser proporcionado por médicos especialistas con experiencia; la consulta previa es esencial. Se recomienda una cita de seguimiento (gratis) dentro de los quince primeros días.